Aquí no hay quien viva es en estos momentos una de las series con más audiencia de la televisión en España. En el último capítulo, 1 de febrero de 2006, una de las cosas que pasaban era que Juan Cuesta, ex-presidente de esa su comunidad, instalaba en su casa un router inalámbrico WiFi y al no ponerle ninguna contraseña, el resto de vecinos podían acceder a su ordenador y compartir la conexión a internet. Que salga esto no es nada especial, es una técnica publicitaria poco ética pero muy usada que consiste en emplazar productos de forma muy visible a las cámaras en los decorados de la serie. La marca del operador de telefonía se podía ver de lejos en el router. Lo extraño es que "se arriesguen" a dar a conocer a tanta gente que es muy facil compartir una conexión a internet por varias personas. Mucha gente que no están tan al dia en cosas de internet se limitan a instalar el equipo que les envian al darse de alta, pero no se molestan en investigar todas las posibilidades que