Curso de Geografía, Historia y Patrimonio Monumental de Ronda y la Serranía - Abril I

Desde tiempos remotos y debido al aislamiento que sufre nuestra ciudad y los pueblos de alrededor, se ha tenido la conciencia de pertenecer a una comarca perfectamente delimitada. Las características geográficas del terreno también contribuyen a que no queramos depender administrativamente de otras ciudades lejanas que nada tienen que ver con Ronda.

Hasta el siglo XVIII la Serranía de Ronda había pertenecido a lo que se conocía como Reino de Granada, que no cambió de nombre inmediatamente tras la conquista cristiana. Había sido un cruce de caminos de gran interés estratégico durante las eras romana, visigoda, árabe, e incluso durante la edad moderna aunque en menor medida. Durante la ocupación francesa Ronda perteneció a la provincia de Jerez. Después se estableció la división en provincias que básicamente es la que tenemos en la actualidad, y en la que Ronda y la mayor parte de la Serranía pertenecen a Málaga. Algunos pueblos pertenecen a Cádiz y algún otro a Sevilla.

Debido a la gran distancia que nos separa de la capital de provincia, y a las pésimas vías de comunicación que todavía hoy venimos sufriendo, los rondeños para nada se sentían identificados con Málaga. A lo largo del siglo XIX y posteriormente en el XX hubo varios intentos de convertir a Ronda en capital de una nueva provincia formada por los pueblos de la Serranía y algunos de la costa, como Marbella y Estepona, que en aquella época no tenían la importancia que tienen hoy.


Los tres intentos del siglo XIX se produjeron en los momentos en los que había gobiernos un poco más progresistas, pero finalmente ninguno tuvo resultado debido a la inestabilidad política. El Ayuntamiento elaboró las solicitudes con amplias memorias y descripciones de las necesidades de la Serranía, a la que se adherían los distintos pueblos que querían participar.
En el último caso los distintos pueblos de la comarca se comprometían a defenderse y defender los intereses comunes en posibles guerras usando todos los medios a su alcance.





Hasta el siglo XIX no llegaba a Ronda ningún camino adecuado para el paso de carros (carretera). Todo lo que había eran "caminos de herradura" para el paso de caballos. Esto era muy malo para los posibles procesos de industrialización y para el comercio.

Cuentan algunos viajeros que existió una vía de comunicación un poco más presentable que comunicaría a Ronda con Gibraltar a través del Valle del Genal. Habría sido construida en el siglo XVIII con fines militares, pero no se conservan restos. Muchos investigadores dudan de su existencia por la dificultad del terreno y porque hubiera sido mas práctico llegar a las proximidades de Gibraltar en barco desde otras ciudades mejor comunicadas.

Los "cosarios" eran los primitivos carteros y transportistas, que llevaban cosas de un pueblo a otro. Varios de ellos propusieron arreglar algún camino a cambio de cobrar una serie de peajes, pero no hubo acuerdo. Un industrial malagueño quiso hacer otro camino entre Ronda y Carratraca, donde está un famoso balneario, y a donde ya llegaba algún camino desde Málaga. No accedieron a sus peticiones y tampoco se pudo llevar a cabo la obra. A mediados del siglo XIX se arregló el camino de Campillos con motivo de la visita de unos marqueses, para que pudiera pasar su carruaje. Esta fue la primera carretera que llegó hasta Ronda.

En esta época ya se estaba extendiendo por España la red de Ferrocarril. A mediados del XIX se inauguró la línea entre Córdoba y Málaga. En Ronda vieron la necesidad de estar más cerca del ferrocarril y hicieron una carretera entre Ronda y la estación de Gobantes. Dos empresas de diligencias hacían el recorrido en unas cinco horas. Este nuevo camino fue muy importante para transportar los materiales de la nueva traída de aguas a Ronda, ya que la anterior del siglo XVIII se había quedado inutilizada en poco tiempo. El ingeniero que vino a hacer esta obra del agua fue Carlos Lamiable. Era de origen francés pero llevaba años trabajando en otros proyectos en Córdoba y Huelva.

En pocos años se comprobó la gran utilidad del ferrocarril, y muchas ciudades empezaron a plantearse su construcción. El Ayuntamiento de Ronda encargó el proyecto de un ramal entre Ronda y Bobadilla a este ingeniero, Carlos Lamiable, que lo preparó en apenas tres meses. En el momento de concretar el inicio de las obras el gobierno decidió que en vez de terminar el ramal en Ronda debía de continuar hasta Algeciras. Había varios ricos malagueños que tenían muchos intereses en el Campo de Gibraltar y querían que la vía pasara por allí. Lamiable también preparó el proyecto entre Ronda y Algeciras en poco tiempo.

Por otro lado, había un proyecto de ferrocarril desde Jerez a Algeciras, y que posteriormente debería continuar hasta Málaga por la costa. Esta línea pasaría por Jimena de la Frontera, y por lo tanto nuestra línea tenía que ir justo allí para hacer el enlace. Hubo alguna discrepancia con el tramo justo anterior a Algeciras que pasa entre montañas en vez de por la costa para que desde Gibraltar no pudieran atacar a los trenes con cañones.

Las obras de construcción fueron adjudicadas a una empresa inglesa que tenía interés en llevar la línea a Gibraltar, a lo que se opuso en redondo el gobierno español por motivos de seguridad.

Otro problema muy grave era la forma en que el tren pasa por la ciudad de Ronda. Debido a nuestra particular situación geográfica y a la existencia del Tajo, la vía tiene que subir grandes pendientes y dar varias curvas muy cerradas, únicas en su género en estas tierras. Los contratistas ingleses querían ahorrarse todo este trabajo a costa de llevar la estación de Ronda a otro lugar muy lejos del casco urbano, pero afortunadamente las leyes de la concesión de la obra obligaban a que la estación estuviera dentro de Ronda.

Para intentar solucionar el problema, Carlos Lamiable sugirió un trazado en el que se atravesaba el subsuelo de Ronda con un túnel que salía por Los Molinos a mitad de la pared del Tajo y cruzaba con un puente y después entraba en otro tunel para cruzar el Puerto de la Muela. Este proyecto también fue descartado por ser muy complicado. Finalmente se llegó a construir el primero con sus cuestas y sus curvas, que es el que tenemos en la actualidad con la estación en el centro de Ronda, esperemos que por mucho tiempo.


Esta imposición hizo que el Ayuntamiento y la compañía, Algeciras Gibraltar Railway Company, tuvieran una serie de litigios y enfrentamientos. La compañía situó su sede central a Algeciras haciendo perder a Ronda muchos puestos de trabajo. Por otro lado, Ronda estaba dispuesta a participar económicamente en la obra vendiendo los Montes de Propio, y esto se lo ahorró.

La compañía inglesa tampoco quiso que Carlos Lamiable supervisara el proyecto durante la construcción. Simplemente le pagó sus derechos y puso a otra persona al frente. Esto le costó una gran depresión de la que murió al poco tiempo. No pudo ver terminada su obra.

El primer tramo entre Algeciras y Jimena se inauguró en 1890, después el tramo entre Bobadilla y Ronda en 1891 y finalmente lo que quedaba entre Ronda y Jimena, el tramo más difícil con muchos puentes y túneles, en 1892. El coste total de la obra fue el equivalente a unos cuarenta y cinco millones de pesetas. Con motivo de la inauguración hubo grandes festejos en Ronda. Se repartió mucho pan a la población, que era muy pobre en esa época, y hubo fuegos artificiales, procesiones, etc.

La ubicación de la estación en las proximidades del casco urbano obligó a construir una calle "arrecifada" (empedrada) entre ésta y la calle Setenil, por lo que sería ahora aproximadamente la Avenida de Córdoba, y pasando junto a un lavadero público que había en esta zona sin urbanizar.

En los años posteriores se demostró que el ferrocarril era de interés turístico sobretodo para los residentes en Gibraltar. Un famoso empresario inglés dedicado a la hostelería abrió una empresa con un barco de vapor que transportaba a los pasajeros desde Gibraltar al muelle del puerto de Algeciras donde llegaba el tren. También abrió dos hoteles, el Reina Cristina en Algeciras y el Reina Victoria en Ronda.

El Hotel Victoria es un edificio de estilo inglés diseñado por arquitectos de Londres. Está rodeado de jardines y situado al borde del Tajo. Fue inaugurado en 1908, y posteriormente ampliado en la década de los 60. En una parte libre dentro de sus terrenos se ha construido posteriormente la Residencia Parra Grossi.

La construcción del hotel Reina Victoria provocó importantes mejoras en el trazado de calles de Ronda. Se creó la Avenida Victoria para unir el hotel con la estación. También se tuvo que adecentar la Calle Jerez, que estaba en bastante mal estado de cara al turismo con corrales y almacenes. El Ayuntamiento compró a las monjas de la residencia de ancianos una franja de terreno por todo el borde del Tajo para comunicar la Alameda con los jardines del Hotel Victoria. Es lo que se conoce como Paseo de los Ingleses.

La Avenida Martínez Astéin, que llega hasta la estación, debe su nombre al constructor de la urbanización de toda esa zona. Calle Córdoba, Marcos de Obregón, Doctor Carrillo, etc. Se intentó introducir en Ronda el concepto de Ciudad Jardín. Avenidas anchas con viviendas unifamiliares rodeadas de patios y jardines. Las casas originales eran de estilo inglés, pero prácticamente no se conserva ninguna en su estado original. Han sido sustituidas por otras más grandes de estilos arquitectónicos diversos y horteradas varias, aprovechando al máximo los jardines de cada parcela para edificar. Este barrio es de construcción muy posterior al ferrocarril, de la década de 1940. En la actualidad se ha perdido la estructura original de la Avenida Martínez Astéin para construir un moderno aparcamiento subterráneo de cuatro plantas.

Resto del Curso de Historia de Ronda en la siguiente anotación.



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