El cruce de los semáforos (II)

Continuamos recordando como era la entrada a Ronda por la Avenida de Málaga, antes de que cambie todavía más con las obras de la nueva rotonda.

En esta anterior entrada de Inforserranía tienes la descripción del lado de San Rafael y el antiguo recinto ferial hasta el Hospital. Ahora vamos con el lado de en frente.



Nos situamos en la Avenida de Málaga a la altura del Colegio Miguel de Cervantes. Este centro fue construido en los años 1970 para atender a las necesidades de la barriada Casas de Hierro, ya existente, y de los pisos de San Rafael, que iban a ser construidos próximamente. Anteriormente en ese lugar no había nada, era un terreno en pendiente con muchas piedras. Aunque el centro ha ido realizando grandes mejoras, la fisonomía del edificio apenas ha cambiado, formado por cuatro bloques a distinta altura y pintado siempre en deslumbrante color blanco. La tala de todos los cipreses del patio hace varios años es lo que más ha cambiado, junto con la desaparición del gran árbol de la esquina de Calle Antonio Ordoñez para ganar algún aparcamiento.



En la parte posterior del colegio, en la Avenida de la Serranía, se encontraba la Plaza de Olvera, el espacio comercial de las Casas de Hierro, con diez locales y una gran plaza peatonal para uso y disfrute de sus habitantes. Era una construcción singular de diseño moderno con amplios corredores. La era de especulación inmobiliaria de principios del siglo XXI trajo como consecuencia el derribo del Colegio Infantil de Cervantes situado en el Antiguo Recinto Ferial y su traslado a lo que era esta plaza, donde se ha levantado un edificio de nueva construcción anexo al resto del colegio. El resultado es la concentración de niños y de tráfico en el mismo sitio, haber dejado a la nueva barriada sin colegio, y dejar a esta con un espacio abierto menos. Hecho está.

Siguiendo por la Avenida de Málaga, lo siguiente es la Plaza de Gacuín. Jardín muy bien conservado con grandes árboles que a lo largo de los años ha sido enlosado y ahora cuenta con un parque infantil. En su interior está la torre depósito de agua construida en hormigón de unos 30 metros de altura. De la esquina de esta plaza desapareció un mosáico de azulejos amarillos con datos sobre la construcción de la Barriada de la UVA. Junto a los jardines se encuentra un patio cerrado por puertas metálicas que conserva las piezas de una grúa de obras para la eternidad.

Junto a este patio se encontraba la nave de Maderas Morales. Edificio industrial clásico con columnas de ladrillo y ventanales en la parte superior. En cada trozo de pared había un rótulo anunciando los distintos productos que fabricaban. A lo largo de todo el almacén había un jardín con árboles que ya han desaparecido. En la parte posterior de este edificio había un solar que posteriormente edificaron con una estructura metálica moderna y añadieron al almacén. Esta estructura fue desmontada y reutilizada en las nuevas instalaciones de la Carretera de El Burgo cuando esta empresa se trasladó. Actualmente en todo el terreno que ocupaba Maderas Morales se ha construido el Edificio Avenida, con pisos de lujo siempre en venta y una piscina en lo alto de la azotea.

Tras cruzar la calle de acceso al Super Serranía, que antes tenía una cancela y ya no la tiene, nos encontramos dos edificios más antiguos de viviendas de tres plantas. Recientemente han instalado ascensores por el exterior de la fachada. En los bajos de estos edificios se encuentran las instalaciones industriales de Destilerías El Tajo, con su planta embotelladora, almacenes, y el supermercado. En su página web hay detalles de su historia y alguna foto.

Detrás de este sitio -Maderas Morales y Super Serranía- se encuentran dos calles con unos edificios de almacenes de Unicaja y con el Mercado de Mayoristas de Frutas y Verduras. Cuando Ronda tenía más tejido comercial, aquí cada mañana había una actividad frenética de hortelanos trayendo productos de sus tierras y de tenderos comprándolos. Había un bar cafetería, conserje, y otros servicios en el interior del mercado. Ahora apenas sobreviven dos empresas de almacenes dedicadas a esta actividad. El edificio, una larga nave de bloques estaba destinada originalmente a una fábrica de galletas que no llegó a existir, y en 1974, coincidiendo con el cierre del mercado de Plaza de España -dónde el Parador de Turismo- se adaptó para esta actividad. Los terrenos habían sido ocupados anteriormente por una industria de Jabón de Pérez Urruti, de la que se conservan las instalaciones subterráneas acondicionadas como sótanos de los almacenes de frutas, y la alta chimenea de ladrillo que sería digna de proteger.

La Calle Curro Guillén, separada por una tapia del acceso al mercado, tiene una anchura de las que ya no se hacen. Conduce a los bloques de pisos del Castillo del Laurel. En los terrenos que actualmente ocupan unos edificios pintados de verde y rosa se encontraba la "Fábrica de las Bragas" de Los Catalanes. Posteriormente en los años 1980 se trasladó al Polígono El Fuerte y ahora ya no existe porque la empresa Bonpunt encuentra más rentable fabricar sus productos en el tercer mundo.

En la esquina opuesta de la Calle Curro Guillén con la Avenida de Málaga se encuentra el Centro de Proceso de Datos de Unicaja, construido por la Caja de Ahorros de Ronda en 1983. En ese momento albergó los ordenadores con mayor capacidad de cálculo de toda Andalucía, y todavía conserva una importante actividad explotando los servicios informáticos de Unicaja y de otras empresas relacionadas. Durante muchos años fue una gran fuente de puestos de trabajo de calidad para Ronda. Esperemos que los terremotos bancarios actuales no lo muevan de su sitio. El exterior del edificio apenas a cambiado. Las columnas originalmente eran marrones y ahora son verdes recordando al color del logo de Unicaja.

En los terrenos que actualmente ocupa este edificio, tiempo atrás se encontraba la fábrica de cerámica de Salvana. Ladrillos, tejas, etc. Su propietario era de la localidad jiennense de Martos y cada año, cuando acababa la campaña de recogida de aceitunas, reclutaba a un gran número de sus paisanos para venir a trabajar a esta industria rondeña. El recinto contaba con pabellones de viviendas a tal efecto.

Siguiendo por la Avenida de Málaga llegamos a la Barriada Almocábar. Conocida popularmente como el barrio de "Los Ricos También Lloran" debido al alto precio que alcanzaron las viviendas nuevas en los años 80 y a los defectos de construcción que tenían. Hay tres manzanas de chalets adosados típicos pintados de amarillo. Las calles trazan una ligera curva teniendo como centro la propia rotonda de los semáforos. En el extremo de las dos manzanas más próximas al CPD hay dos edificios de dos plantas con locales comerciales. La forma de estos edificios recuerda -a quienes lo conocieron- a la fachada de un antiguo cortijo que había en estos terrenos antes de que hicieran las casas, en medio de un olivar.

Se puede apreciar que estas casas están construidas bastante retiradas de la calle, no están alineadas con el vallado del CPD, que ahora se ve muy sobresaliente y obliga a la Avenida a hacer una ligera curva para evitarlo. Esto es debido a que cuando se construyó este barrio se habilitó un carril lateral para su uso exclusivo, separado de la carretera por un jardín en el que había varias palmeras. Esto facilitaba el acceso a las calles interiores de la barriada sin entorpecer el tráfico de la Avenida de Málaga. Cuando en el 2000 se planificó la urbanización de la UE19 enfrente, lo lógico sería haber habilitado otro carril interior similar a este, y dejar la carretera por medio. Pero los especuladores vieron más rentable aprovechar el terreno al máximo y diseñar la nueva Avenida de Málaga con dos carriles desplazándola hacia el lado destruyendo este carril exclusivo de la Barriada Almocábar y su jardín. Ahora tenemos el embudo que tenemos.

En el extremo de la Barriada Almocábar, en lo que hubiera sido la cuarta manzana de casas, la más pequeña, se quedó un terreno sin urbanizar. Durante años fue usado a modo de campo de fútbol de tierra improvisado para los vecinos. También se situó allí un pedestal con el chasis de una antigua apisonadora pintada en colores, que después pasó a enfrente como ya comentamos en la anterior descripción. Recientemente allí se ha construido un pequeño parque, perfectamente acondicionado con paseos, fuentes, parque infantil, etc.

A continuación nos encontramos con el acceso a la barriada Olivar de las Monjas. Se trata de un puente bajo la vía del tren construido en torno a 1997. Durante muchos años sin asfaltar obligaba a los vecinos de los nuevos bloques a cruzar por un barrizal insufrible. Cuando se finalizó la calle ha quedado demostrado que las dimensiones del túnel, tanto de altura como de anchura son totalmente insuficientes y provocan muchos problemas. La barriada ha ganado mejores accesos por otros sitios y ahora es previsible que este puente se quede exclusivamente para uso peatonal cuando finalicen las obras de la nueva rotonda.

Llegado a este punto se ha salido del casco urbano de Ronda. Pasado un talud nos encontramos con la rotonda de los semáforos propiamente dicha. Antes de su construcción allí había un simple cruce en forma de "Y" con la carretera en dirección a Campillos partiendo hacia la izquierda. Esta carretera en seguida se encontraba con un paso a nivel sobre la vía del tren. Volvemos a recordar la gran excavación que tuvieron que hacer para construir la rotonda. La vía evidentemente no ha cambiado de altura, pero las carreteras pasan por dos pasos subterráneos amplios por debajo. Cuentan que para colocar las vigas de estos puentes esperaban a que hubiera huelga de RENFE y no pasaran trenes.

Estos dos puentes en sus primeros años sufrieron una constante pegada de carteles de las elecciones, los circos y las ofertas del cercano Hipermercado Match. Por fin se puso freno a esta situación, se ajardinaron los triángulos exteriores de la rotonda y se instalaron las dos torres de iluminación para acabar con la peligrosa oscuridad que había allí por la noche. Posteriormente se colocó en la intersección de la Circunvalación dirección Sevilla la escultura en piedra del Puente de Ronda.
Junto a esta mitad de la rotonda, la que tiene los cruces en dirección a campillos y sevilla, se ha podido ver una casa que originalmente estaría en medio del campo y al construir la rotonda se quedó junto a la carretera, protegida por una barrera de hormigón. Esta casa ya ha sido derribada para hacer la nueva rotonda.

Siguiendo en dirección a Campillos, lo siguiente que nos encontramos actualmente son las instalaciones de Agrojardín Viveros Gómez. En un amplio llano han edificado unos invernaderos. Este terreno era la pista de prácticas de otra autoescuela, en este caso la Autoescuela San Cristóbal, cerrada desde hace mucho tiempo. El edificio del fondo, aunque ha sido reformado, es el original, que ya tenía grandes cristaleras. En la foto ampliable de su página web, en la parte izquierda, junto al edificio de techo rojo se puede apreciar un trozo de carretera con el quitamiedos que pasa junto al patio del Molino Don Félix. Esta era la carretera original. Hay que pensar que si este lugar queda muy bajo ahora, antes de construir la actual carretera de acceso a la rotonda, quedaría muy alejado en medio del campo y a una profundidad considerable. El acceso sería únicamente a través del camino que hay al lado, que va a Los Lenceros y a la iglesia del Príncipe Pío.

Pasado el camino nos encontramos con un lavadero de coches, el Restaurante La Fragua y un vendedor de vehículos de ocasión y alquiler de maquinaria. Anteriormente lo que había ahí fue una discoteca de verano, que tras muchas quejas por ruidos y diversos problemas, finalmente fue cerrada. Antes de la discoteca ahí había un olivar.

Lo último, antes de llegar al cruce de Arriate es una gran casa de campo con pista de tenis y todo, que no ha cambiado mucho en las últimas décadas.

Pasando al lado de en frente, y andando un poco para atrás, hasta en frente de los viveros, nos encontramos con el Molino Don Félix. Vemos el trozo de carretera vieja que ya hemos mencionado anteriormente, desde donde actualmente se accede a la parte mas industrial del molino y a diferentes casas. La parte frontal del molino hasta hace pocos años ha conservado el mismo aspecto que tenía desde hace siglos. Una explanada con árboles, la puerta principal con un arco y las típicas ventanas con rejas en medio de paredes blancas. Ahora tiene una fachada amarilla al borde de la calle sin nada especial.

Seguimos al lado derecho de la carretera de Campillos saliendo de Ronda. Cruzando el acceso a la Cañada Real, nos encontramos con las grandes naves de almacenes de Alipensa. Gran centro de distribución de productos de ultramarinos a nivel provincial. Originalmente se conocía como COSAMA, Cooperativa de Alimentación María Auxiliadora. Posteriormente ha tenido otros nombres como Serodys Ronda. El edificio ha sido ampliado varias veces y ahora llega hasta el borde de la parcela. Han añadido grandes portones protegidos en los muelles para descargar los camiones. La parte del edificio que asoma en esta esquina, con anchos ventanales con rejas y las verjas blancas opacas es lo que se conserva exteriormente del original.

A continuación de Alipensa recientemente se han edificado varios chalets adosados en un lugar donde antes no había nada.

Para no llegar hasta Campillos vamos a finalizar en este punto nuestra descripción.

Solo queda comentar el por qué del nombre del "cruce de los semáforos" donde todos están apagados. Esta rotonda se hizo con la idea de que funcionara solo con las señales y las normas de circulación, pero el resultado fue que debido al aumento de tráfico y la mala visibilidad en las intersecciones, ha sufrido una escalada constante de accidentes leves. Sobre el año 1999 se instaló una red de semáforos "inteligentes" que supuestamente iban a ser la panacea. Se acabaron los accidentes pero se formaban constantes colas en todos los accesos que a veces alcanzaban kilómetros. El ayuntamiento estaba siempre deseando de poner los semáforos en amarillo intermitente o de apagarlos para que fluyera un poco el tráfico, aunque volviera a haber colisiones. Finalmente la construcción del Parque de Bomberos en medio de la Rotonda convertía en un peligro el hecho de que esta estuviera siempre colapsada. El resultado ha sido que los semáforos estén ya siempre apagados. Una leyenda urbana de Ronda dice que los encienden de vez en cuando para hartarse a poner multas porque aquí conducimos de memoria y ya ni los miramos.

Comentarios