Un año de TDT. Hacemos balance.

Ya ha pasado un año desde que las emisiones de la televisión convencional se apagaron en España. Aunque muchos ya llevábamos más tiempo disfrutando de las ventajas de la TDT por haber comprado antes el decodificador, no fue hasta el 30 de marzo de 2010 cuando el cambio fue forzado para todos, y ha sido desde entonces cuando se han empezado a tomar en serio a las nuevas cadenas y se ha podido comprobar si el cambio ha merecido la pena.

La principal excusa para cambiarse a la TDT fueron sus ventajas técnicas. Se hablaba de cosas como televisión interactiva MHP que finalmente no se han llevado a cabo, perincipalmente porque los decodificadores de 20 euros del hiper no pueden traer tantas sofisticaciones, y después del palo que le han dado a las comunidades para adaptar las antenas colectivas nadie estaba dispuesto a compar decodificadores mucho más caros.

Lo malo es que estos decodificadores "de primera generación" que todo el mundo compró antes del apagón, y que también sirven para concinar a la plancha por lo que se calientan, ahora no sirven para ver la TDT en alta definición, así como muchos de los televisores planos que se vendieron entonces, que si bien traen pantalla en HD, no tienen decodificador en HD. Falta de previsión, mala idea planificada o un frade a gran escala que no se ha dado en otros países.

En estos meses se han ido ampliando las cadenas en HD, pero en muchos casos los programas no fueron grabados en HD, y la imagen está simplemente interpolada. Otro fraude más. También ha sido después del apagón cuando se ha generalizado la emisión en formato panorámico. Muchas personas que entonces compraron uno de los últimos televisores CRT -de los gordos antiguos- que las tiendas estaban liquidando, ahora se encuentran con varios años por delante de imágenes cortadas o deformadas. Es imcomprensible que después de un proceso de implantación de la TDT tan largo, estos detalles no se hayan tenido en cuenta y hayan pillado a tantas familias con el paso cambiado y les obliguen a pasar por caja varias veces.

Otro abuso más ha sido la apertura de canales de teletimos y teletienda saturando el ancho de banda y haciendo que en conjunto haya una peor calidad de imagen porque todo está mas comprimido. Algún canal de estos ya fue obligado a cerrar, pero mientras tanto se hartan a ganar dinero. La calidad de imagen en todo caso está muy lejos de la prometida. Muchas pixelaciones y cortes. Basta con que haga frio o calor, viento o lluvia para que salga el típico rótulo de "Sin señal". En determinadas épocas del año raro es el día en el que se pueden ver todas las cadenas. Y en sitios próximos al mar tienen problemas mucho más graves. ¿Como no estaba previsto eso?

También se dijo que todos los repetidores iban a emitir las cadenas en la misma frecuencia para disminuir las interferencias. Esto no ha sido así, como pueden comprobar las autocaravanas o los autobuses, que tienen que estar resintonizando cada vez que cambian de sitio.

Otra ventaja maravillosa de la TDT iba a ser la Guía Electrónica de Programación, o EPG, un servicio más simple que el teletexto donde se va viendo información sobre la programación. Funciona perfecto, pero las cadenas no suministran información exacta y anuncian que los programas empezarán a horas distintas de cuando lo hacen en realidad. Es un hecho generalizado este engaño para que tengamos que ver bloques de publicidad antes del programa que esperamos. Por lo tanto ver la televisón es una pérdida de tiempo. Imposible distribuir el escaso tiempo libre que tenemos para planificar ver algo en la televisión. Mejor ir directamente a buscarlo en Internet.

La diferencia de volumen entre las distintas cadenas tampoco ha sido solucionada totalmente por los prodigios de la técnica de la TDT. Aunque en realidad no hace falta. Ya se preocupan las cadenas intencionadamente de subir el volumen de pronto cuando llega la publicidad. Otro puñetazo en el oído de cada espectador. 

La publicidad sincronizada es otro tema triste. Un grupo empresarial tan grande como Antena 3 no se puede permitir el tener un encargado para colocar la publicidad en cada una de sus cuatro cadenas "porque es muy caro". Lo que hace es cortar la emisión en todas sus cadenas a la vez cuando llega el momento de poner anuncios en Antena 3 Televisión. Los resultados a veces son muy pintorescos. Es muy difícil seguir los programas en estas cadenas. Por contra a veces podemos disfrutar de series y películas enteras sin publicidad debido a este desbarajuste arbitrario.

Las series, aunque sean casi sin publicidad, son otro desastre. Ahora con tan poca audiencia no es plan de hacer muchas series nuevas, y a lo largo de los últimos años ha habido series buenas que no está mal ver de nuevo, pero la forma en que se está haciendo es la peor. En vez de hacer una programación organizada, te ponen cada día dos o tres capítulos seguidos. A quien le guste una serie no la puede seguir por falta de tiempo o por el empacho que produce, y a quien no le guste se la va encontrando constantemente y es normal que se harte de esa cadena. Agotan una temporada en un mes y vuelven a empezar por el principio. Los niños son pequeños por la mañana y van a la universidad por la tarde. Una pena. Y un desprecio para quienes las hicieron, sin respetar los títulos de crédito, los momentos pensados para poner la publicidad, o el ritmo de los capítulos. Ponen las series como si estuvieran echando comida a los cerdos con una pala.

En el plano informativo, tras el cierre vergonzoso de CNN+ para poner un canal de Gran Hermano todo el día, sólo ha sobrevivido el canal 24 Horas de TVE. Pero se hace desesperante que te repitan el mismo informativo cada media hora, con rótulos sobrepuestos de Directo y Reposición, y los mismos comentarios y las mismas anécdotas una y otra vez. Insufrible. Esto no es televisión de calidad.

Lo mismo que tampoco lo son canales con mucho autobombo como MTV o Disney Channel. Si bien empezaron bastante bien, ahora se han convertido en una sucesión de telenovelas repetidas o programas americanos sin sentido aquí que se repiten una y otra vez. Se están volviendo un monotema.

Con tantos canales nuevos, esperábamos que cuando hubiera una retransmisión especial, como por ejemplo un partido de fútbol, se hiciera en los canales especializados en deporte, sin afectar a la programación fija de otros. Pero nada más lejos de la realidad. Siempre en los canales principales, y encima los otros siguen contraprogramando igual que cuando había solo seis cadenas. Sobran todas las demás.

Por lo tanto. Nuestro balance de este año de televisión: Que nos han engañado para que compremos muchos aparatos que van a tener una utilidad muy limitada, y que tanta oferta de canales inútiles y tantos engaños en la programación hacen que hagamos mucho más zapping y nos saltemos la publicidad, lo que provoca que haya menos anunciantes y los anuncios se hayan radicalizado -mucho Actimel por ejemplo-, con lo que se consigue que las televisiones sean menos rentables y la programación de calidad brille por su ausencia. Están destruyendo un medio de comunicación con muchas posibilidades y después se quejan de que usamos mucho internet.

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