Extraño recuerdo

- Aquello es un sitio muy grande. Tú vas allí cogiendo todo lo que quieras sin pedírselo al hombre.
(Me imagino un sitio más bien oscuro con cosas amontonadas esparcidas por el suelo)
- Que bien. Entonces vamos y nos traemos muchas cosas, todo lo que queramos.
(Que bien. que bien. que guay)
- No. Eso no puede ser. Se entra por un lado y se sale por otro, y entonces tienes que pagar lo que te quieras llevar.
(Me imagino dos puertas verdes de hierro muy grandes, y al salir hay un hombre parado al lado, fuera al sol. Le enseño lo que llevo en la mano y le doy dinero)
- Ohhh - ¿Y si cogemos las cosas y salimos con ellas por la puerta de entrar?
- Eso tampoco puede ser. Hay un guarda.
(Me imagino a otro hombre vestido de gris reteniendo con los brazos a mucha gente que quieren salir por allí llevándose cosas)
- Ohhh


Una conversación muy parecida a esta tuvo lugar en mi casa hace unos 28-30 años cuando un conocido nos contó que había estado en Málaga Capital y había visitado el supermercado Pryca - Los Patios.


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