Primeros ajustes y segundas imapresiones tras instalar Kubuntu Linux

En el artículo anterior de esta serie dedicada a la migración a Linux, explicábamos como fue el proceso de instalación de Kubuntu. Todo fue rápido y sencillo, aunque sufrimos algún traspiés con la configuración de la tarjeta gráfica. Una vez superado esto, ya tenemos un ordenador como nuevo preparado para hacer por lo menos las mismas tareas que antes hacíamos con Windows XP, pero con la libertad y la seguridad que nos ofrece Linux.

Titulamos a este artículo "segundas impresiones" porque realmente las primeras impresiones fueron las que nos llevamos cuando estuvimos haciendo las pruebas con los Live CD de Ubuntu durante unos dos meses antes de abril. Ahora, una vez instalado Kubuntu en el disco duro del ordenador, vemos que es prácticamente igual a cómo lo veíamos en las pruebas, pero no es hasta que empiezas a usarlo en serio a diario cuando vas descubriendo todos sus detalles y funcionalidades, y vas cogiendo alguna experiencia para irte sorprendiendo o espantando con sus diferencias respecto a los sistemas Windows, que han sido omnipresentes hasta ahora en nuestra experiencia informática.

Pasamos a describir los detalles del entorno gráfico de Kubuntu (KDE) que más nos han llamado la atención, y los ajustes que hemos ido haciendo para empezar a sacarle partido y usarlo con normalidad.


Lo primero que nos sorprende desde el primer reinicio tras la instalación es lo rápido que funciona todo. A fin de cuentas es un sistema operativo recién instalado, y si no funciona bien ahora no lo hará nunca. Al principio el arranque era muy rápido, apenas unos segundos. Una vez se carga el entorno gráfico, podemos empezar a usarlo casi inmediatamente sin esperar a que carguen los iconos que hay en la barra junto al reloj. Con el paso de los días, conforme hemos ido instalando más programas, el tiempo de arranque ha aumentado progresivamente. Ya tarda más de medio minuto.

El apagado es rapidísimo y esto no ha empeorado con el tiempo. Para configurar que se apague el ordenador al pulsar el botón de la torre, hay que ir a Preferencias del Sistema, Gestión de Energía, Ahorro de Energía, Gestión de eventos de botón. Se podría elegir hibernar, u otras opciones.

Además del arranque, ha mejorado mucho el rendimiento de todo con respecto a Windows XP. Los procesos de lectura y escritura en disco duro son apreciablemente más rápidos. Se podría afirmar que el disco duro hace menos ruido, aunque quizás esta afirmación no sea muy rigurosa. Antes había esos momentos donde se encendía la luz roja y el disco empezaba a hacer ruidos como si estuviera haciendo la digestión de un banquete de boda. Mientras tanto no había más remedio que esperar porque el sistema estaba muy lento para todo. Ahora con Linux eso sencillamente no ocurre. Las operaciones cotidianas de disco son rápidas y aparentemente no interfieren con el rendimiento del sistema. Una ventaja del sistema de archivos Ext4 es que los archivos se fragmentan muy poco. Ya no necesitamos pasar el desfragmentador cada seis meses. Eso es cosa del pasado.

Hay que señalar sobre el disco duro que el programa de instalación ha creado una partición especial para memoria virtual (SWAP) que le ha restado dos gigas de capacidad, el mismo tamaño que tenemos de memoria.

Conforme restauramos nuestros documentos antiguos en el disco duro desde las copias de seguridad en DVD vamos viendo que tienen permiso de sólo lectura, y fallan al intentar guardarlos desde los programas donde los vamos editando. Habrá que ir en el gestor del archivos Dolphin dándole permisos de lectura y escritura. O con una orden chmod en el terminal que los cambie todos de una vez.

Cuando copiamos o movemos archivos, ya no aparece la típica ventana en el centro con la barra de progresos, sino que todo está centralizado en el gestor de notificaciones. Podemos seguir usando el ordenador sin interrupciones y nos avisará cuando termine, o bien desplegar el recuadro y ver como va el proceso. Podemos ver un gráfico de velocidad como en Windows 8. Si se encuentran archivos repetidos se permite compararlos y mientras tanto el proceso no se detiene.

El rendimiento de gráficos, como comentamos durante la instalación, depende mucho del driver instalado. Usando la versión más antigua del controlador disponible para nuestra tarjeta Nvidia, la mayoría de las aplicaciones tienen un desempeño similar al que tenían en Windows. El entorno de KDE va sensiblemente más rápido que el escritorio de Windows porque se hace uso constante de la aceleración por Hardware y de OpenGL. Seguramente habrá aumentado el consumo eléctrico. Las aplicaciones que hace uso intensivo de los gráficos tienen un funcionamiento desigual. Ya le daremos un repaso en un próximo artículo cuando hablemos de los programas, pero en todo caso su funcionamiento es razonablemente bueno.

En cuanto al sonido, en Windows teníamos constantes problemas de ruido estático. Le echábamos la culpa a los altavoces de plástico grandotes que estaban de moda en 1998 y al relío de cables que tenemos en la parte de detrás del ordenador. Tras haber instalado Linux estos problemas han desaparecido por arte de magia, sin haber desenredado nada. No hay ruido eléctrico y nos da la sensación de que todo suena mejor, como con más profundidad. Así que era culpa de Windows. Ni pensar en cambiar de altavoces. Ubuntu suena a la perfección sin ni siquiera haber necesitado controladores adicionales. También hay controles de volumen independientes para cada aplicación. Un defecto puede ser que el archivo del "ding" de los mensajes de error tarda en cargar la primera vez, y sonará unos segundos después de que aparezca el cartel.

Apuntaremos también que la conexión con Arduino era bastante inestable en Windows cuando se usaba un concentrador USB, mientras que ahora en Ubuntu sale andando a la primera tras seleccionar el puerto en el menú. La impresora y el escáner funcionan perfectamente con los programas que vienen instalados por defecto. Esto ya lo comprobamos durante las pruebas con los Live CD. Nuestro ratón tiene la particularidad de poder inclinar la rueda hacia los lados para hacer scroll horizontal. Eso en Windows nunca funcionó incluso instalando el CD ROM que venía con el ratón. En Ubuntu nos hemos dado cuenta de que ha empezado a funcionar directamente. Muy útil.

Ya nos dimos cuenta durante la instalación de que la tecla Bloqueo Numérico se queda desactivada por defecto. Para tenerla activada cada vez que se encienda el equipo y poder usar nuestro teclado con números hay que ir a Preferencias del sistema, Dispositivos de entrada, Teclado, Bloqueo numérico en el inicio de KDE.

Algo que también nos ha llamado la atención relacionado con el teclado es la posibilidad de escribir muchas consonantes acentuadas (ś ŕ ǵ ń ẃ ḿ ṕ). Esto en windows no pasaba, y aquí muchas veces te confundes al teclear. Menos mal que hay correctores ortográficos por todos sitios y te das cuenta rápido.

Muchos cuadros de texto de una línea en los formularios y diálogos de las aplicaciones QT tienen un botón para borrar todo lo que se ha escrito sin tener que seleccionar y suprimir. Muy útil.

En el escritorio KDE y en la mayoría de programas está activada la funcionalidad de que al seleccionar cualquier texto se copie automáticamente al portapapeles. Para pegar texto es suficiente con pulsar el botón central del ratón en cualquier sitio. Esta funcionalidad tiene sus ventajas e inconvenientes. Alguien que no la quiera, la podría desactivar.
El portapapeles tiene varios niveles históricos que se pueden seleccionar fácilmente desde un icono en la barra de sistema. También se conserva hasta de la sesión anterior tras apagar el ordenador. La tecla Imprimir Pantalla nos abre una aplicación en la que podremos seleccionar diferentes opciones del copiado y guardar la imagen en un archivo desde ahí mismo.


Como venimos diciendo desde el principio, para nuestro gusto Kubuntu es feo, muy feo. Un fondo azul junto con ventanas grises le dan un aspecto frío y metálico que se opone a los tonos cálidos elegidos para Ubuntu. Menos mal que KDE se caracteriza por ser personalizable y configurable casi sin límites. Lo primero que hicimos fue cambiar la imagen de fondo de escritorio. Podemos elegir la misma que teníamos en Windows, la de Ubuntu, o una de las miles de millones que hay disponibles en internet. Esto se puede hacer en Preferencias de Escritorio, Shell de escritorio Plasma. Ahí podemos seleccionar la forma en que se ve el fondo y también seleccionar varias imágenes para que vayan cambiando cada cierto tiempo. Aunque nuestro ordenador tenga nueve años, ahora estamos a la última.

El comportamiento por defecto del escritorio en KDE nos resulta un poco raro. De forma predeterminada sólo sirve para ponerle "plasmóides" como relojes, calendarios, lunas, calculadoras, etc... pero no se pueden pegar documentos ni accesos directos de la forma a la que estamos acostumbrados en Windows. Conseguir esto es muy sencillo. Hay que dar clic derecho en una parte vacía y en el menú seleccionar "Preferencias de escritorio por omisión". Allí en Disposición seleccionar "Carpeta". Le asignamos la carpeta que queramos, normalmente la de "Escritorio" que tenemos en nuestro directorio personal. Ya podemos pegarle los archivos que queramos, además de los famosos plasmóides y todas las barras que necesitemos.

Funcionan de maravilla los efectos gráficos de las ventanas. Rapidísimo. Si vas a Preferencias del Sistema, Efectos del Escritorio, Todos los efectos, los podrás ver en funcionamiento, activarlos, desactivarlos y configurarlos. Podrás hacer que las ventanas aparezcan y desaparezcan de formas poco convencionales, se doblen como si fueran de tela al moverlas, se disuelvan, se rompan, etc. Te puedes hartar de probar todo esto, pero tras casi dos meses de uso por comodidad terminarás eligiendo efectos bonitos pero poco llamativos, que no te distraigan demasiado en tu trabajo diario. Pero sabes que todos los tienes ahí, preparados para activarlos cuando quieras y poder impresionar a las visitas con lo que hace tu nuevo ordenador de nueve años.

En Windows se elige un estilo y el cambio afecta a todo. Aquí van por separado lo que sería la barra de tareas, que en verdad es un widget del escritorio Plasma. A parte tenemos la decoración de los bordes de las ventanas con sus barras de título, botones, etc. Y por otro lado tenemos el estilo de los programas en el interior de las ventanas, que dependiendo de si están programados en GTK+, en QT, etc... tienen sus propios estilos de botones, barras de desplazamientos, colores, etc.
Puede parecer un poco enrevesado configurar tanta cosa en el panel de configuración del sistema. Si no te quieres complicar lo puedes dejar todo como está y se ve muy bien, pero para poner Kubuntu a tu gusto hay que probar y trastear con todo. Los diferentes estilos y temas de decoración se descargan e instalan automáticamente desde el propio panel de control, y podrás ver como van quedando. He observado que a veces no se desinstala todo completamente y pueden quedar restos de temas anteriores, por lo que es buena idea probar todo esto usando el Live CD, y cuando des con la configuración que más te guste lo anotas todo y ya vas sobre seguro a configurarlo en tu instalación auténtica.

La instalación de programas en Linux es radicalmente diferente a Windows. Hay un sistema centralizado que se encarga de gestionar qué programas están instalados -aquí les llaman paquetes- y de ver las dependencias que hay entre ellos para que todo funcione correctamente. Ya no es necesario ir por internet buscando páginas de programas (Adios Softonic, a tomar viento), sino que todo se descarga de los servidores centrales de Ubuntu -a esto le llaman repositorios- donde están probados y se supone su buen funcionamiento. Conforme vayamos aprendiendo más, habrá que ir añadiendo repositorios de otros sitios o bien instalando programas directamente, que también se puede hacer, pero ya perdemos en seguridad.

En el programa "Muón Discover" que viene con KDE, o en el "Centro de Software de Ubuntu" que se puede instalar expresamente, encontramos una amplísima lista de programas preparados para instalar con un solo clic de ratón. Ya no hay que dar a Siguiente Siguiente Siguiente, ni aceptar contratos de licencia sin entenderlos, ni decidir en qué directorio se instalan los programas. Todo es exageradamente automático. Una vez que acaba el proceso de descarga e instalación, aparecerá el icono del programa recién instalado y ya lo puedes usar.
De la misma forma que ocurría con los temas de diseño, a lo mejor nos conviene usar el Live CD para probar programas pequeños antes de instalarlos en serio. Supongo que si instalamos y desinstalamos muchas cosas, el sistema se irá poniendo cada vez más lento e inestable.

Todos los programas instalados desde los repositorios se actualizan automáticamente. Es un proceso parecido a lo que ocurría en Windows donde aparece una lista para poder desmarcar algún elemento, aunque lo normal es marcarlo todo. Aparecen clasificados los paquetes si son de sistema o de aplicación. Hay actualizaciones automáticas casi todos los días. No sabemos si este ritmo se mantendrá constante durante los cinco años que va a durar el soporte técnico extendido de Ubuntu LTS o si esto solo ocurre ahora al principio de la vida de esta versión. Como sea así se va a llenar el disco duro. El proceso de actualización resulta también lento, y hay que estar atento porque se pide la contraseña de administrador cada vez. En la mayoría de los casos no hace falta reiniciar el sistema. La actualización en modo gráfico parece que es más conflictiva. En varias ocasiones ha dado mensajes de error y alguna vez ha llegado a bloquear el sistema totalmente. En estos casos no se puedo completar el proceso y obtener el escudo verde hasta escribir apt-get upgrade y apt-get update en el terminal. Grave problema para usuarios poco experimentados.
Tanta actualización puede parecer un incordio, pero hay que pensar también que en Windows a parte de las actualizaciones automáticas del sistema, por otro lado teníamos los programas como Acrobat, Flash, Java, navegadores, antivirus, etc... que también nos estaban molestando continuamente para actualizarse y a veces podía ser complicado acordarse de tenerlos todos al día. Aquí todo está centralizado y va incluido en estas actualizaciones generales.

Tantas actualizaciones de todo y la solidez en la estructura informática de Linux no ofrecen la seguridad necesaria como para no tener que usar antivirus. Los que saben de esto aseguran que podemos estar tranquilos sin antivirus, pero como un día entre uno no me voy a dar ni cuenta. Aquí no sé como funciona nada ni donde se graban las cosas. Habrá que tomar las precauciones normales para evitar otro tipo de malware. Si escribes tu número de cuenta bancaria en un formulario de un correo recibido desde Rusia, por mucha seguridad que tenga Linux vas a acabar mal.

Para entender muchos detalles del funcionamiento de Linux no hay más remedio que buscar en internet. Y cuando decimos buscar, no nos referimos a usar el buscador Google. Fracaso absoluto. Google nos ofrece resultados que pueden ser muy antiguos, es habitual encontrar resultados de 2007 o antes. Para temas de tecnología esto es una eternidad y aunque los conceptos básicos serán los mismos, hay muchos detalles que han ido cambiando conforme han ido evolucionando los programas. Google tampoco sabe diferenciar Kubuntu de Ubuntu, y si salen pocas cosas para rellenar resultados siempre va a suponer que preguntas por Ubuntu. También tenemos las páginas de spam al orden del día, y como pongas 14.04 todo lo que salen son los blogs famosos hablando de la nueva versión de Ubuntu, junto con páginas basura que se copian unas a otras literalmente. Para encontrar respuestas de calidad hace falta entrar en los foros y repasar los temas uno a uno. Seguro que aprenderás mucho y encontrarás lo que estás buscando. Si nadie lo ha escrito antes, puedes plantear tu pregunta y los usuarios más avanzados intentarán ayudarte a solucionar el problema. Aquí se puede comprobar que la comunidad de Linux la forman las personas, más que las grandes corporaciones. Así da gusto.

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