Pesadilla con FileZilla (Windows)

FileZilla es un conocido cliente FTP usado para hacer operaciones de gestión de archivos con las páginas web en internet. Es software libre y periódicamente van apareciendo nuevas versiones que son actualizadas por el propio programa. Cuando se detecta que hay una versión nueva, pulsando un botón se descarga automáticamente el instalador y se inicia el proceso. Es similar a muchos otros programas de Windows.

Hace unos días han tenido un fallo en este programa de instalación, y FileZilla no ha sido capaz de conectarse a internet para descargar automáticamente la nueva versión corregida y poder auto-repararse.



Una situación extraña, porque puede haber un grupo de usuarios que dejen de actualizar el FileZilla a partir de ahora. Pero nada que no se pueda solucionar fácilmente. Hay que ir a la página oficial www.filezilla-project.org para descargar el programa de instalación de la última versión disponible e instalarlo manualmente.


Llegamos a la página y la cosa se pone triste. En vez de alojar ellos los archivos de instalación de su programa para Windows, nos redirigen al conocido portal de descargas de sofware libre www.sourceforge.net. El que tiempo atrás fuera un sitio totalmente confiable y apreciado por la comunidad, últimamente se está ganando muy mala fama debido a sus técnicas de publicidad agresivas consistentes en instalar programas chungos a los usuarios, exactamente lo mismo que hace la denostada empresa española Softonic.
La propia página de FileZilla ya nos advierte antes de hacer clic en el colorido botón verde. "Este instalador puede incluir ofertas". A buen entendedor pocas palabras bastan. A mal entendedor no entenderá nada y se la meterán doblada.

Hacemos una búsqueda en Google por si acaso hubiera otro sitio más fiable desde donde descargar el FileZilla.


Nada. La web oficial, Softonic omnipresente en Google como siempre, una web de Argentina desactualizada, Sourceforge que queríamos evitar, y la Wikipedia. No vamos a seguir buscando más abajo porque hay más de lo mismo. Iremos a Sourceforge y a ver cómo salimos de esta.


La página de Sourceforge es un laberinto. Ya de entrada se inicia la descarga del instalador propio, que apenas ocupa 700KB. Puedes detener el proceso y hacer clic en muchos botones que llevarán al mismo sitio. Hay enlaces muy muy pequeñitos de "direct download" que parecen no funcionar a la primera o llevarte de vuelta para atrás. Si alguien quiere localizar el enlace directo al instalador de FileZilla lo podrá lograr después de dar muchas vueltas, pero todo está enfocado para que caigamos en la trampa del instalador propio de Sourceforge. Nos gusta el riesgo, y estábamos en uno de los ordenadores del trabajo... así que vamos a recordar viejos tiempos. Hacemos doble clic en el icono de Sourceforge recién descargado en el escritorio y vamos a ver que pasa.


Se abre una ventana bastante agresiva en el centro de la pantalla, sobrepuesta siempre a lo que queramos hacer por detrás con otros programas. Después de comunicarnos que el instalador de FileZilla se ha descargado correctamente, empezamos con la publicidad. Aparentemente nos libramos de instalar el programa Astromenda, curioso nombre, pulsando Rechazar. Finaliza el programa de instalación y podemos empezar a trabajar con el nuevo FileZilla actualizado.

Pero esto no es así de sencillo. No íbamos a terminar bien. Unos segundos después aparece en segundo plano este otro programa chungo, que está "analiando" el registro.


Parece que no tiene mucho que ver con el Astromenda que habíamos rechazado. En verdad no nos hemos puesto a investigar quien es el fabricante para no remover más en la m. Pero ahí lo tenemos. Seguramente habría alguna casilla pequeñísima marcada por defecto en el instalador de SourceForge autorizando a instalar este software y a saber cuantas cosas más. Aunque aparentemente lo hemos desinstalado correctamente usando el panel de control de Windows, ya no podemos estar seguros de muchas cosas. A ver que vamos a encontrar en el escritorio mañana cuando encendamos el ordenador o abramos la página de inicio de los navegadores.


Menos mal que esto ha sido sólo una pesadilla ocurrida en el trabajo, donde no hay más remedio que seguir usando Windows 8. Ahora nos despertamos del mal sueño y llegamos a casa a disfrutar de nuestro vetusto ordenador con Linux, donde no ocurren estas cosas tan feas.



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