Canal Sur tiene arreglo

Anoche tuvimos una premonición que nos salvó de quedarnos sin tomar las uvas para recibir a este nuevo año 2015. Se trataba de elegir la cadena de televisión donde ver las campanadas. A punto estuvimos de verlo en el Canal Sur, pero en el último momento nos decidimos por TVE. Esta cadena podrá manipular los informativos, pero no creemos que manipule las campanadas, y sobre todo no va a poner publicidad. Todo un lujo. Por el contrario el Canal Sur nos asaltaría con un anuncio justo antes, otro justo después, y seguro que con algún banner sobreimpreso durante las propias campanadas. Lo hacen siempre y este año no iba a ser "menos".

Confiamos en TVE para las campanadas
De hecho ha sido "más". Mucho más. De buena nos hemos librado. Esta mañana nos enteramos de que hubo un fallo durante la retransmisión en directo de Canal Sur y se colaron dos anuncios justo en medio de las campanadas dejando a miles de Andaluces sin tomarse las uvas.

Ha sido un fallo puntual. Una metedura de pata técnica como tantas otras, aunque eso sí, en un momento tan concreto y determinado que no se ha podido disimular y ha sido visto por media Andalucía y parte del extranjero. La reacción a través de las redes sociales ha sido terrible y muchos han aprovechado este momento para burlarse de los andaluces o para soltar toda la ira acumulada contra el Canal Sur.

Y es que resulta que el Canal Sur es la Radio y Televisión pública de Andalucía que pagamos todos con nuestros impuestos, pero la imagen que da de nuestra tierra y la calidad en conjunto de su programación actual nos parece a muchos muy decepcionante. De televisiones privadas no se puede esperar nada. Son empresas donde lo único importante es ganar dinero mientras más mejor, sea como sea, y respondiendo sólo ante sus accionistas. Pero al margen de este incidente sin importancia, a los medios de comunicación públicos sí tenemos derecho a pedirles un mínimo de ética y de calidad.

Para nuestro gusto, lo peor de Canal Sur es precisamente eso. La publicidad. Si no hubiera tenido que haber un técnico con el dedo preparado en el botón para zamparnos el anuncio justo después de dar la última campanada, el incidente de anoche no se habría producido, o habría ocurrido un rato después sin mayores consecuencias.

La publicidad en Canal Sur nos resulta salvaje. Quizás no tanto en cantidad como en calidad y en la forma tan mala en que se hace. Las empresas y productos anunciados son en muchos casos de lo peor de su clase y no aportan nada a los espectadores. Son las marcas mas odiadas y repelentes, todo ello presentado de forma que generen el mayor impacto posible y se justifique el beneficio de los anuncios para ganar más, como si fuera una tele privada. Subiendo el volumen de forma exagerada cuando llegan los intermedios, interrumpiendo los programas con productos emplazados y repitiendo los mismos mensajes una y otra vez para taladrar la mente de los espectadores. Y ya si nos vamos a la radio, la calidad de los anunciantes roza el absurdo.

Hay quien dice que la publicidad también está detrás de la pérdida de diversidad de los programas. Hay que hacer una programación a medida de los abuelitos, para tenerlos ahí a todos juntos y anunciarles las dentaduras postizas, las pomadas para las hemorroides, las zapatillas de gel, el yogur timo para las defensas y las tiritas para los callos.

Al mismo tiempo aparece la manipulación ideológica tan bestial que nos parece que tiene el Canal Sur. No se trata de que la presidenta de la Junta de Andalucía salga en el telediario más minutos que los otros políticos, eso sería demasiado evidente. La técnica es mucho más sutil. Se trata de ofrecer una imagen de Andalucía tan rancia y estereotipada que de tanto verla nos parezca que eso es lo único que existe. Especial culto a la muerte, a los accidentes y a las noticias de sucesos, todo ello mezclado con las tradiciones populares más revenidas y con anécdotas totalmente irrelevantes. Así podemos estar agradecidos de que aunque estemos en paro y la modernidad no llegue a nuestro pueblo, por vivir en esta tierra tenemos la inmensa suerte de tener bajo el colesterol.

Y lo grave es que el Canal Sur se ve fuera de Andalucía, y la imagen que se da de nosotros en muchos casos nos avergüenza.

Pero esto no siempre ha sido así. Canal sur fue una televisión muy apreciada por los andaluces cuando tenía una programación mucho más diversa y un ambiente más sano. Si es una empresa pública que pagamos con nuestros impuestos, lo ideal sería eliminar la publicidad como ha hecho TVE. Pero si esto no puede ser, sería suficiente con ser mucho más estrictos con los anuncios. Tener más de eso que llaman "responsabilidad social corporativa" y rechazar todo aquello que sea perjudicial para el público. Ni medicamentos para automedicarse a toda pastilla, ni microcréditos, ni brujería, ni teletienda, ni productos milagro, ni evasores de impuestos... Tenemos reservado el derecho de admisión, vete a anunciarte a Madrid, aquí no. Si un concejo independiente filtrara a los anunciantes e hiciera posible la aparición de las pequeñas y medianas empresas de nuestra tierra que nos anunciaran artículos relevantes y de calidad, seguro que la publicidad llegaría a ser incluso interesante de ver y no nos molestaría tanto. No haría falta subir el volumen ni metérnosla doblada a la fuerza. Sería un gran avance.

Con la programación, tres cuartos de lo mismo. Al no tener que estar orientada a la venta de medicamentos a la tercera edad y campañas similares, podría ser mucho más diversa. Los programas de calidad de Canal Sur existen, y muchos. Lo malo es que están reducidos al mínimo tiempo o arrinconados a horas intempestivas para no quitarle protagonismo a la copla y a los niños inaguantables de Juan y Medio. En el telediario no nos sirve de nada ver tantos ataúdes y tantas manchas de sangre en el suelo, mejor sería que dedicaran el tiempo a contarnos exactamente por qué se produjeron los incendios y como evitar que el próximo sea en tu casa, o que en vez de sacar todos los días a señoras diciendo que hoy hace mucho frío y han tenido que coger el abrigo, nos explicaran con tranquilidad cómo ahorrar en calefacción o como protegernos de las estafas de las compañías eléctricas, por poner un ejemplo. Sería hacer noticias constructivas en vez de desinformación y muerte.

Después del incidente sin importancia con las campanadas, muchos son los que piden que Canal Sur se cierre mañana mismo. Pero hay que tener cuidado con lo que se desea porque se puede convertir en realidad. Ya se ha cerrado la televisión pública de la Comunidad Valenciana por motivos similares. Ya ha ocurrido. Y yo no quiero que el Canal Sur se cierre. Lo que quiero es poderlo ver.

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