Redescubriendo Google Earth

Ya conocíamos este programa por haberlo usado cuatro ratos en ciber-cafés y en casa de amigos y familiares. Una vez superadas nuestras particulares limitaciones técnicas, ya es hora de empezar a usarlo con regularidad.


Descarga del programa, 13 megas en 30 segundos o menos. Instalación sencilla habitual, Desmarcar la casilla para no enviar datos privados a google, aunque ellos después cogerán lo que quieran como software comercial y cerrado que es, según los términos de su acuerdo de licencia que nadie lee pero todos aceptamos. Puesta en marcha usando DirectX. Y a volar por el mundo...

Ya sabíamos que las imágenes de la ciudad de Ronda no tienen demasiada resolución. Apenas se distinguen las manzanas de casas. Al contrario que google maps, este programa representa el relieve del terreno en 3D. Los bordes no son todo lo afilados que debieran y parece que las casas y los jardines de la Alameda se caen por el Tajo como si fueran el dibujo de un mantel al borde de la mesa.
Llama la atención la gran cantidad de fotografías que hay hechas desde el Puente Nuevo. Descubrimos que son añadidas y geoposicionadas por cualquiera, no sólo por la organización de Google. Y que para guardarlas es suficiente con hacer clic y abrirlas en el navegador. No hace falta la historia de Imprimir Pantalla y pegar en el Paint, como habíamos recomendado a alguien que hiciera por no conocer a fondo este programa.

Descubrimos que en la parte inferior de la pantalla se ven las coordenadas, la altitud del terreno sobre el nivel del mar y la altitud aparente desde donde estamos viendo las imágenes. Ya era hora de ir saliendo de Ronda. Escribimos el nombre de otra ciudad muy lejana y a volar. Tiene que ser parecido a viajar en Avión.

En un rato de uso del programa visitamos Tokio, Moscú, Disneyland París, Madrid, Matalascañas, Dubai, Estocolmo, Antequera, La Expo de Zaragoza, Buenos Aires, El Polo Norte y el Polo Sur, La presa de las Tres Gargantas, Siberia, San Sebastián, Londres, La sede de Google, las pirámides de Egipto, los nudos de carreteras de Madrid, y la ciudad de almacenes de Hamburgo, entre otras cosas.

Ahí está el problema. Sobresaturación de información. Es imposible acordarse de todo esto. Usuarios más experimentados podrán decir si dentro de unas semanas este programa pasará al olvido y su acceso directo será borrado por el asistente de limpieza del escritorio de Windows. Yo ahora no lo veo así. Espero usarlo por curiosidad siempre que quiera y poder viajar por el mundo cada vez que quiera descubrir algún lugar. A ver que tal funciona, y lo que se puede hacer.


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