El contestador de Telefónica, un servicio que nunca fue gratis
Fue en el verano de 1996 cuando Telefónica, que entonces todavía no era Movistar, nos enviaba una amable carta con un manual de instrucciones para que aprendiéramos a usar el nuevo "Servicio Contestador de Telefónica" que nos iban a instalar de forma gratuita en todos los teléfonos. Aquello era una maravilla de la técnica digital, y nos lo daban gratis. Que buenos eran. Fue el momento en que desaparecieron la mayoría de los teléfonos de disco que todavía quedaban en España, porque para que funcionara el contestador había que marcar por tonos, esos pitidos característicos que suenan al pulsar las teclas. Muchos fueron los que contrataron entonces con Telefónica el alquiler de un teléfono Forma Multiservicio, con su piloto rojo que se encendía al descolgar. Que moderno.
Todo el mundo estaba encantado con el contestador, escuchando a esa señorita con voz dulce pronunciando fragmentos de frases recortados y pegados. En aquella época los móviles eran todavía un lujo y no los podía usar casi nadie. El contestador fue el primer paso para tenernos un poco más controlados. Ya no valía con decir que no he oído el teléfono o que no estaba en casa cuando has llamado. Sí que sabes que te he llamado... te he dejado un mensaje en el contestador y la luz roja del teléfono te ha avisado para que lo escuches.
Ahí está la clave de la gratuidad del servicio, y de nuestra afirmación de que nunca fue gratis. Entonces no había tarifas planas y todas las llamadas se pagaban. Con la implantación del contestador, Telefónica se libró de un buen montón de llamadas perdidas. Sólo con que se oyera "Ha llamado al..." ya había que pagar el establecimiento de llamada y los primeros segundos, o los primeros pasos. Pero la situación en estos años ha cambiado y ya son mayoría los clientes que tienen algún tipo de tarifa plana para las llamadas. Ahora no pagamos ni por dejar los mensajes ni por escucharlos en el contestador. Que barbaridad, nos estaba saliendo gratis de verdad. Telefónica no puede permitir semejante derroche a cuenta solamente de la cuota de línea. Por eso nos los empiezan a cobrar a partir de octubre.
Es una cantidad que puede parecer simbólica. Nunca serán más de 2.42 euros al mes en el peor de los casos. Si nos cobraran más nos escandalizaríamos, pero como es tan poco nos lo tragamos. Es un "micropago" como tantos otros, que si fuera único no ocurriría nada, pero todos juntos están arruinando la economía familiar. Para una factura de unos 50 euros supondrá un incremento de casi el cinco por ciento. Ojalá nos subieran el sueldo en esa proporción.

Esta tarifa o micropago se aplicará a las familias, que usan ocasionalmente el contestador y verán como su factura sube. Alguien en un entorno más profesional que utilice el contestador de forma intensiva, por ejemplo para recibir encargos, y lo rentabilice con su negocio, lo podrá seguir teniendo para hacer todas las llamadas que quiera por el módico precio límite de 2.42 euros al mes. Por otra parte, si el precio de este servicio siguiera estando incluido en la cuota de línea, lo pagaríamos entre todos los clientes aunque no lo quisiéramos. De esta forma sólo lo pagará quien lo vaya a usar.
Si crees que no te merece la pena seguir teniendo el contestador, puedes darte de baja sin hablar con nadie, con sólo pulsar unos botones. Hazlo. Date el gusto. Descuelga tu teléfono y marca #10#. Si alguna vez lo necesitas activar, lo podrás hacer fácilmente marcando *10#. O mejor todavía, dando de baja el alquiler y comprando un teléfono con contestador integrado, que los hay desde 35 euros. Entre unas cosas y otras los habrás recuperado en muy poco tiempo rebajando la factura.
Foto: Historia de Alcatel
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