Un nuevo cliente para Amazon

El comercio electrónico es una realidad. Nos dedicamos a ello y también llevamos muchos años comprando cosas en Internet. Sólo en 2017 dejamos de comprar casi 100 artículos en las tiendas de nuestro pueblo para encargarlas en la lejanía. La mayoría de los pedidos fueron de escaso valor, pero también cayeron algunos más importantes.

Hablar de comercio electrónico es hablar de Amazon. Omnipresente en la web, en los blogs y en las redes sociales a través de la publicidad y de los enlaces afiliados. También lo encontramos a cada paso en los móviles, en la pantalla de inicio de la smart TV y hasta en la instalación por defecto de Ubuntu o de Firefox. Imposible no saber que existe.


Y tanto que existe. Es una de las cuatro empresas que están controlando el mundo. Las famosas GAFA.
  • Google. Lo es todo en internet. Y trabajamos para Google a media jornada sin cobrar. Escribiendo en este blog alojado en Blogger lo estamos haciendo. Youtube, Gmail... Y todo lo que hagamos usando Android, optimizando el posicoinamiento web, y muchas cosas más. Imposible mantenerse al margen.
  • Apple. Los incondicionales de los Iphone y los Ipad dan la vida por la empresa de la manzana trabajando para pagar el último modelo. Tendrán sus motivos.
  • Facebook. También lo sabe todo de nosotros. Si te puedes autocontrolar en la red social, el Whatsapp se hace imprescindible porque todos lo usan y si no estás conectado no estás en el mundo.
  • Amazon. La tienda enorme que conoces y los servicios informáticos que a lo mejor no conoces. Buena parte de Internet depende de los servidores gigantescos de Amazon Web Services.

Hasta ahora nos hemos tenido que rendir ante Google, creemos estar un poco al margen del elitismo de Apple, aunque no lo diremos muy alto, usamos Facebook lo justo y necesario aunque ya nos conoce mejor que nuestra familia, y Amazon también se nos resiste como podemos.
En todos estos años de consumismo cibernético todavía no hemos pasado a formar parte de la clientela de la tienda de Jeff Bezos. Mientras podamos no lo haremos. Cuando ya sea imprescindible habrá que fichar también.
Pero a un amigo se le ha antojado de comprarse un telescopio. Ni pensar buscarlo en una tienda física, así que directamente a Internet y me ha tocado ayudarle. Nunca ha comprado nada en la red y esto le parece un mundo. Ya  ha estado mirando telescopios y se ha decidido por alguno. Más barato en Amazon por delante de las otras tiendas. La evasión fiscal hace milagros.

Ni es cliente de Amazon ni de nada. Déjame que te lo compre yo en otro sitio. Vamos a buscar en otras tiendas con tranquilidad a ver qué encontramos. Vale bastante más caro siempre. Y si esperamos por si hay alguna oferta... imposible, lo quiere ya. Tampoco me atrevo a sugerirle otro modelo en otro sitio sólo porque sea más barato, igual no es tan bueno como el que ya ha visto. ¿Cómo le convencemos para pedir esto en una tienda más modesta? No vamos a pagar mucho más caro sólo para evitar a Amazon. Y si la primera vez que compra algo va a tener problemas, va a venir y me va a tirar de los pelos. Le puedo animar a dar su tarjeta de crédito en Amazon con más seguridad ahí que en otro sitio. Si algo destaca de esta organización es la seriedad y la atención al cliente. No le van a robar dinero extra de la tarjeta, no les hace falta hacer eso.
Así que, Amazon ya cuenta con un nuevo cliente. Para ir sobre seguro, no he podido evitarlo. Éxito para el negocio de Jeff Bezos y fracaso personal para mí.
Esperemos que la semana que viene llegue a su casa una caja con una amplia sonrisa en perfecto estado y a la noche se vean bien las estrellas y galaxias. Si algo falla vamos a tener fracaso por partida doble. Y si no falla también. Esta vez ha caído el telescopio y pronto irán cayendo muchas cosas más. Ya sabe comprar en Amazon. Su tarjeta está ya bien introducida en la boca del monstruo y sólo hay que ir pulsando bonitos botones amarillos para que vayan viniendo las cajas con las sonrisas. Allí lo tiene todo, para qué molestarse en registrarse en otras tiendas o ni siquiera ir a mirar los escaparates de la Carrera Espinel. Uno menos. Ya no se puede parar.


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